lunes, 12 de septiembre de 2011

Drunk

Levanto la cabeza, y ahí estoy, me prometí a mi mismo que lo dejaría, pero no, no puedo. Miro mi vaso aún lleno de una bebida que ya ni sé,sí, ahí estoy ahogando las penas en el alcohol.
Doy  un sorbo, cierro los ojos mientras el ardiente líquido baja por mi garganta, me siento solo y parece ser que lo único que me llena es beber.


Pienso en todo lo vivido contigo, las cosas cambiaron y todo acabó mal, ya nada es igual, tú te fuiste y yo me quedé aquí. Desde entonces hice una nueva amistad llamada soledad, ya apenas salgo, ya apenas vivo, me siento muerto por dentro.


Hace ya que dejé de llamar a mis amigos, hace ya que no dejo entrar la luz en esta oscura habitación y las horas pasan al igual que los días y todo sigue igual. Ya no conozco futuro ni presente que sea sin esta maldita botella.


Por mi mente solo pasa una imagen, mi antigua vida, una vida donde era feliz, tú estabas ahí, juntos con mis amigos, junto con todo mi mundo, entonces por un momento dejo el vaso que ya está vacío, me levanto y me dirijo al baño. Abro el grifo, oigo el discurrir del agua, está fría, me lavo la cara y me miró al espejo.


Me digo a mí mismo, mírate, ese no eres tú, ¿ qué has hecho con tu vida?, das asco, todo a tu alrededor da asco. Cierro los puños, me dirijo a mi cuarto, donde tantas horas he pasado sin salir, voy con prisa, voy hacia la mesita de noche, tiro del cajón con fuerza, y saco un sobre.


Y ahí está ese sobre, con todos nuestros recuerdos de cuando eramos un nosotros, entonces saco unas cuantas fotografías, las veo y las tiro a la papelera. Cojo la botella y bebo un trago, largo y profundo, y después de un suspiro, le dio media vuelta , y observo como comienza a vaciarse, como golpea el líquido contra la base de la papelera, entonces me giró abro el cajón de nuevo y cojo una caja de cerillas, la abro y queda un último fósforo, lo enciendo y lo miro unos segundos.


Noto como mi mano dejar caer esa ardiente cerilla, ahora el tiempo parece que va a cámara lenta y es entonces cuando se produce una explosión de luz, que ilumina toda la habitación y me devuelve a la realidad.


Observo como en cuestión de segundo el fuego se lleva todo ese montón de recuerdos, pasan unos minutos que parecen horas y el fuego se va muriendo y con él todos mis recuerdos.
Trago saliva, y me acerco lentamente a la ventana, como de costumbre está con la persiana bajada, pego mi frente contra el cristal y levanto con fuerza aquella persiana, y es entonces cuando una luz cegadora aparece ante mí, cierro los ojos con fuerza por el resplandor, ojos que al poco se vuelven abrir con dificultad.


La luz vuelve a entrar a mi vida, siento como el sol vuelve acariciar mi piel, Por un instante miro el mundo a través del cristal, parece que nada ha cambiado, que todo sigue igual.


Giro la mirada, y veo esa botella que ahora está vacía, voy hacia ella, la cojo y la tiró con fuerza contra el suelo, veo como se rompen en miles de pedazos que se esparcen por el suelo.


Ahora comienza un nueva etapa, un nuevo comienzo, ahora vuelve mi antiguo yo, ahora vuelvo a ser realmente yo.





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