A veces la gente viene y va , pero solamente unos cuantos son los que te marcan la vida, los que dejan una huella en tu interior.
Conforme pasa el tiempo, aprendes quienes de esas personas, son de verdad, quienes merecen la pena. Algunas hacen daño, sufrir, pero, de todo se aprende, después de algo malo siempre viene algo bueno.
Hay gente que hace que se pare el tiempo, gente que te ayuda a no olvidar, que hace que abras los ojos y sientas la brisa de un nuevo día. Otras personas te hacen ver que la vida es un lugar de sueños, en cambio otras, se van, y con ellas, se llevan todo.
Y en cambio hay personas, que el destino las puso ahí, cerca de ti, personas en las que puedes confiar.
Aunque a veces, de las cientos de personas que conoces, solo quieres estar con una, alguien que por muy malas que sean las cosas hace que olvides todo.
Las personas somos así, no estamos hechos para vivir solos, necesitamos estar rodeados de gente, de gente de verdad.
Vayamos a donde vayamos siempre conoceremos a gente de la que aprenderemos algo, porque todas las personas tiene un granito de arena que aportar, un granito de arena para construirnos como persona, porque en definitiva nadie es nada sin nadie.

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