jueves, 17 de noviembre de 2011

Café.

Enciendo la radio, no sé que hora es, música y palabras empiezan a fluir, es temprano... aún no hay luz.
Me giro, esperando encontrar algo, pero no estás, me siento en el filo de la cama y comienzo a recordar....
.......
Un día cualquiera, te ví pasar, te seguí con la mirada y pensé: ¡dios que buena que está!. De repente volví a la realidad, vi como entrabas a una cafetería y me dio por entrar.


Ahí estabas tú, con tus amigas, tomando café, algo vi en ti, no eras como las demás, no eras solo un rostro angelical, en ti había algo más.


Era graciosa, la escena, yo, en la barra, observándote disimuladamente y escondiéndome tras las hojas del semanal, quien me viera pensaría que era un loco obsesionado, pero cuando me quise dar cuenta salí de mis más profundos pensamientos para ver que estabas en la barra pidiendo un café, solo corto, así sin más...


Tragué saliva, y me acerque a ti, y aparentando normalidad deje escapar un: hola, ¿ qué tal?, me miraste extrañada, como pensando y este, ¿ de qué va?. Tú un simple, bien y ¿ tú? y cuando iba a responder llegó aquel ansiado café. En ese instante pensé bueno esta historia acaba aquí, pero eso fue el principio, el principio de nuestra historia. 
No sé ni como ni por qué una acosa llevó a la otra, empezamos hablar y no podíamos parar, dejaste el café y a tus amigas atrás, ellas se fueron, tú te quedaste, hablando con aquel tipo que no conocías de nada, entre risas se escuchaban: luego me llamás y me cuentas o un ten cuidado, jajaja... cosas que te daban igual pero que te hicieron sonrojar.


Pasaron minutos y minutos uno detrás de otro, hasta que nos dieron las tantas y cerramos el café.
Yo dije de llevarte a casa, tú dijiste que sí.


Era una noche fría, no era un trayecto largo pero para mí fue el más corto de mi vida. Pero de repente entre risas y la música de la radio, oí una voz que decía: Ya, está aquí es.


Paré el coche, apagué el motor, solo la radio tu y yo. 


- Bueno, pues ya está, me lo he pasado muy bien.
- ¿Me das tu número y te llamo, y quedamos un café y todo eso? ¿ vale?


Entonces me acerqué a ti y te plante un beso, que no olvidaré jamás. El móvil que llevabas en la mano se te calló no sé si por que no lo esperabas o que, me separé de ti y me miraste con esa sonrisa pícara que tu solo sabes poner, y me volviste a besar.


Nos dimos los números, me sonreíste una vez más y saliste del coche, y yo ahí dentro de aquella caja de metal viéndote como ibas corriendo al portal y como desde allí decías adiós.


Aun sonrío pensando como un tipo como yo, consiguió sacarle una sonrisa a alguien como tú.


......


Voy a la cocina y  ahi estás preparándome el desayuno una mañana más, tostadas y café como a mi me gusta , entonces me ves entrar y sonríes.


- Buenos días cariño, dices.

Te beso y te digo: te quiero.


Y es entonces cuando sonrío y doy gracias por aquel café, aquel instante, doy gracias por tenerte a ti por hacerme feliz, por estar siempre ahí.



No hay comentarios:

Publicar un comentario