jueves, 29 de septiembre de 2011

El camino en busca de la felicidad...

Recuerdo como de pequeños nos preguntaban, ¿ tú qué quieres ser de mayor? y respondíamos cosas como yo quiero ser futbolista, maestra, bombero, astronauta, médico...
 Una pregunta tan simple a la que no le dábamos importancia, no nos importaba lo único que nos preocupaba era la plastilina, tener todos los cromos de fútbol o los tazos de los pokemón... 


Conforme pasa el tiempo te das cuenta como pasan los años y como cosas que hacías antes y que no valorabas las echas de menos porque ya no las puede hacer y como cada vez tienes más obligaciones.


Es ahí entonces cuando te das cuenta  que ya has crecido que ya eres ese chico o esa chica "mayor", pensábamos tanto en ser mayores que muchas veces no hemos disfrutado de ser pequeños y es entonces cuando decimos: Ojalá fuera pequeño... 


Te das cuenta de como es la vida y ya vas eligiendo como quieres que sea tu futuro, tus preocupaciones ya han cambiado al igual que tu forma de pensar y ver las cosas. 
Ahora lo más importante para ti son tus amigos, pasarlo bien, y saber que quieres hacer con tu vida. Ya vamos eligiendo, qué queremos estudiar, a dónde queremos ir, con quién queremos estar... nos volvemos más independiente dejando la inocencia de aquel mundo infantil.


Hasta que llega un punto que abres los ojos y dices ya soy adulto, ya tengo responsabilidades, ya no puedo volver a casa llorando para que mamá y papá me ayuden, ahora yo soy ese papá o esa mamá. 
Otra vez todo cambia, ahora nos centremos en nuestra familia, en trabajar para poder tener una buena casa, un buen coche, comida, alimentos, viajar...


En definitiva, las personas somos así, inconformistas, siempre queremos más y mejor, siempre pensando en el futuro sin disfrutar de lo que tenemos. Somos personas, seres racionales, a los que su vida se resume en  cosas que suceden mientras hacen planes.


Siempre es bueno pensar en el futuro, es natural, nos sentimos confusos si no lo hacemos, somos como barcos que van buscando un faro en medio de la oscuridad del mar. Necesitamos darle sentido a nuestra vida, pero a veces no disfrutamos de las más pequeñas y cotidianas como el olor a tostadas y café recién hecho por la mañana, como el calor del sol acaricia nuestra piel tras días de lluvia o simplemente de los momentos que pasamos con esas personas que nos hacen tan feliz, amigos, familia, compañeros... 


Por eso haz lo que de verdad quieras vive el día a día no dejes que el futuro ahogue tu presente, no dejes que llegue el día en el que digas, no dije un te quiero, no puede ir a tal sitio, no puede decirle lo que sentía, no pude, no hice... simplemente HAZLO.


Hazlo y así podrás decir he hecho tantas cosas en mi vida y  no me arrepiento de nada, no me ha quedado nada sin hacer o decir, soy feliz he tenido una vida feliz.


Porque en definitiva la vida es el camino en busca de la felicidad.

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