domingo, 11 de diciembre de 2011

La noche.

Siguieron pasando los días y con ellos llegaron los exámenes, el período de tiempo que todo el mundo odia, ahora tocaba aislarse del todo y de todos, incluso de ella.


Aunque me aislara del mundo y no tuviera tiempo para nada siempre estaba ella en mi mente a cada instante, ente números y letras, entre página y página, ella.
Me la imaginaba estudiando o pensando en mí, no en mí no, ella no era de perder el tiempo pensando en tonterías.
Suspiro, y por un instante vuelvo a aquel maldito libro, a estudiar, será una noche larga, pienso por última vez.


No sé que hora sería, las una o las dos o quizás más tarde, no lo sabía, pero ahí seguía yo estudiando, llevaría 3 horas sin levantarme e intentado mantenerme despierto a base de café, cuando de repente una música inundó mi cuarto, y toda mi casa. Me apresuré enseguida en contestar más que nada por no despertar a nadie , y así sin mas, sin ni siquiera mirar la pantalla contesté:


-¿Sí?
-Hola,¿ aún sigues estudiando?.


No me lo podía creer, era ella, mi corazón palpito de alegría y en ese instante se paso el cansancio, el dolor de cabeza, todo, ella era la que me daba energía para seguir hacia delante.


- Sí, aquí  sigo estudiando bufff, ¿ y tú?.
- Estudiando también, pero ya no aguantaba más, necesitaba oir tu voz, respondió ella con una voz dulce y sigilosa.
-¿Sí? ¿Enserio? Yo creía que tu no perdías el tiempo en tonterías.
- Pensar en ti no es una tontería, para mí tu no eres ninguna tontería.


Tras esas palabras no pude evitar sonreír e intuir como se enrojecía, aunque no la viera, porque aunque vaya de chica segura yo he sido uno de los pocos por no decir el  único privilegiado  de verla sonrojarse, y decirle lo guapa que estaba cuando estaba así.


. Pues quiero que sepas que tu eres la  mejor tontería  que me ha pasado en toda mi vida y que no me arrepiento de ello.
-  Jejeje, bueno... tengo que colgarte, cariño.
. Vale, buenas noches y no estudies mucho.
- Vale eso haré, estoy muerta ya no puedo más.
- Descansa, te quiero.
- Yo también, buenas noches, respondió por última vez antes de colgar.
- Buenas noches, contesté también.


Poco minutos hicieron falta para que ella con su voz parara mi mundo para llevarme a otro mejor, poco después me ojos se cerraron y el sueño se apoderó de mí, llevándome sin duda a un lugar mejor.




La noche pasó y con ella unas tantas más de noches interminables.


-------


Mi mano ya no daba más de si, me dolía la muñeca, pero por fin terminé el ejercicio y al instante sonó al timbre, lo conseguí, justo a tiempo, pensé a la vez que suspiraba tranquilo.


Al poco aquella clase comenzó a inundarse de gente que se levantaba para entregar el examen, unos satisfechos y alegres y otros pocos abatidos, con miedo en sus caras por cómo les habrá salido. Pero poco después comenzó un revuelo de gente ansiosa por salir de aquella maldita clase, se acababan los exámenes y con ellos nuestras largas horas de prisión.


Allí estaban en el pasillo esperándome mis amigos, Pedro, Juan, Lucía y mi chica Lidia. No nos falto tiempo para comentar el examen, y a mí no me falto tiempo para besar a mi chica.


- Bueno, bueno chicos, ni que no os hubierais visto en dos días, dijo Pedro.
- Bah, dijo Lidia y volvió a besarme.
- Bueno esta noche ya sabéis lo que toca, ¿ no ?, dijo Juan intentando cambiar el tema de conversación.
- Fiesta ¡Yujuuuu!, contesto Lucía, con aquel yuju que se tuvo que oír por toda la facultad.
-¿ Qué tal si vamos al Pt3! ? creo que es una disco nueva que han abierto a las afueras de la ciudad y me han dicho que está muy bien, propuso Juan.
- Bueno chicos, si queréis os recojo yo, ¿ vale?.
- No hace falta Lucía contesté yo, ya me paso yo a recoger a Lidia que me pilla de paso y así te quito trabajo de encima.
- Sí, sí, trabajo dice, bueno parejita como queráis... vayas locuelos estáis hechos.
-¿ Locuelos?, contesté riéndome a no más no poder.
-¿A quién le has oído decir eso? preguntó Lidia riéndose también.
- Oye, que se lo escuche a una mujer el otro día en la tele y me molo a ver que pasa, contestó algo molesta nuestra amiga del yuju.
- Bueno,bueno nosotros nos vamos "locuelos" jajaja, cogí de la mano a Lidia y casi echo a correr porque ya no aguantaba más, la quería para mi, necesitaba estar junto a ella; - Bueno nos vemos a las once y media allí, adiós.


Enseguida nos fuimos con paso ligero de allí casi sin despedirnos, pero más que nunca necesitábamos estar el uno con el otro.
Tras unos largos besos, y muchos te quieros  nos despedimos para vernos más tarde por la noche, una noche que deparaba ser larga.


Ella cogió su tren y yo el mío, el mismo trayecto de siempre, largo y aburrido, y encima hasta arriba de gente, hoy tocaba estar de pie, suspiré resignado mientras me ponía los auriculares y comenzaba a sonar mi canción favorita.


Esa tarde la pasé prácticamente en casa viendo la tele, hacía tiempo que no la veía desde que empece los exámenes. 
La tarde pasó rápida entre anuncios, series y concursos de preguntas, después el telediario y una serie que me gustaba pero que no veía desde hacia ya y de la que no me enteraba mucho porque perdí el hilo hace tiempo, luego un bocadillo improvisado con una coca-cola y corriendo a arreglarme.


Esa noche estaba solo en casa, guay pensé, podré llegar tarde, sonríe cogí las llaves del coche y del garaje y con las mismas me fui.


Una vez dentro del coche, arranqué el motor y vi la hora que marcaba el monitor las 22:35 , tengo tiempo pensé y acto seguido pisé el acelerador y salí del garaje, aun tenia 20 minutos hasta llegar a casa de Lidia.


Tras un rato que no se me hizo muy largo, llegue a su casa, y allí estaba ella esperándome, guapísima como siempre pero esa noche aún más.


Paré el coche y no tardó en entrar dentro de él.
- Buenas noches guapa.
- Buenas noches, estoy muerta de frío, ¿ sabes? y yo ahí esperándote, me contesto ella fingiendo enfado.
- No te quejes que solo he llegado 5 minutos tarde pero no será..., la besé y acto seguido seguí - ¿ no será que vas tu muy fresca? jajajaja.
- Anda tira, contestó a la vez que me daba con su bolso de fiesta.
- ¡A sus ordenes mi capitana!


A continuación  puse rumbo a aquella discoteca de moda que acababan de abrir y que estaba en la otra punta de la ciudad.


Rumbo a una noche larga, a una noche que cambiaría nuestras vidas...



No hay comentarios:

Publicar un comentario